
Un viaje profesional a la final del Mundial acaba en un bar de La Gran Manzana tras la negativa a pagar los 8.000 dólares de la entrada que reclamaba la FIFA por un asiento en el estadio. A los norteamericanos se les vendió el partido como un Lamine vs Messi que acabó siendo una obra coral de la selección española
España gana su segundo mundial: el último baile fue colectivo
No saber decir no y echárselo en cara a uno mismo durante esas conversaciones íntimas que van construyendo el yo a lo largo de la vida no de...
