Cada año, Luis Miguel Larriba, abogado fiscalista de LRB Tax & Legal, recibe en su despacho a empresarios que tomaron la misma decisión hace una o dos décadas y que hoy no saben cómo deshacer el nudo en el que se metieron. La decisión siempre sonó razonable en su momento: si tengo una empresa, ¿por qué no comprar la vivienda a su nombre y deducir los gastos?
Lo que nadie les explicó entonces es que esa operación transformaba su casa en un activo de la sociedad con todas las consecuencias jurí...
