Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
—con cuatrocientos cuerpos diferentes—
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
— Jaime Gil de Biedma, Pandémica y celeste
Este artículo tiene varias madres. De un lado, las musas vienen de la generación de los 50, poetas que están siempre en mi cabecera, y de otro acontecimientos ...
